Capítulo 19
La sangre me palpitaba en las sienes y la mano de Tyler comenzaba a ajustarse dolorosamente a mi muñeca. Tiré de su antebrazo para que soltara su agarre. Cedió un poco, pero no pasó por su mente el soltarme.
Un punto negro se hiso visible en la lejanía. Imaginé que Tyler ya podía saber perfectamente quien era el que se acercaba a nosotros, mas mis sentidos no eran como los de él y eso me frustraba.
-¿Estás segura que tus nuevos vigilantes están de nuestro lado?
Mi mente dio vueltas. ¿Era Max? ¿O Anne?
La silueta fue haciéndose cada vez más fácil de distinguir. Se movía tan elegantemente que quedé embobada por unos minutos.
-Estoy segura… -respondí al fin sin estarlo realmente.
No podía dar por firmado que todo el cuento de Anne y Max no hubiera sido una sucia artimaña de Billy, como Tyler decía, para poder obtener mi confianza por la fuerza. Pero parecían tan sinceros.
Poco a poco la figura se me hiso más y más familiar, hasta que estuve completamente segura de que aquella sombra era Max. Era su mismo fornido cuerpo, musculoso, su cabello despeinado pero sedoso siempre y sus ojos, ahora podía ver sus ojos que en medio de la noche solo se veían negros. Pero podía recordar el intenso azul oscuro que me embobaba por los días.
Me asusté luego de pensar en eso. Tyler podía leer mi mente, él me lo había confesado cuando nos habíamos encontrado. Había visto mi beso con Fred y supo enseguida que era intrascendente, pero si veía estos extraños sentimientos que tenía y no quería tener, hacia Max, la cosa sería distinta.
Comencé a concentrarme en algo que ocupara toda mi mente. Así no tendría tiempo de distraerme y Tyler no vería mi disturbio mental si es que ya no lo había hecho antes.
Uno, cien, dos, noventainueve, tres, noventaiocho, cuatro, noventaisiete, cinco, noventa y seis, seis, noventa y cinco…
-Hola Clare… -saludó Max cuando se encontró a una distancia prudente de nosotros y de la tensión de Tyler- Tyler…
Simplemente asintió con la cabeza en dirección a Tyler, pero éste no correspondió con ningún tipo de saludo. Siete, noventa y tres, ocho, noventa y dos, nueve, noventa y uno. Se limitó a apretar aun más la mandíbula y a fulminarlo con la mirada. Diez, noventa, once, ochenta y nueve, doce, ochenta y siete…
-No deberíais estar aquí –murmuró Max con voz ronca.
Trece, ochenta y seis, catorce…
-A ti no te importa donde debamos o no estar… -gruñó Tyler.
Ochenta y cinco, quince, ochenta y cuatro, dieciséis, ochenta y tres, diecisiete, ochenta y dos…
-Intentaba ser amable. No creo que te produzca mucha gracia encontrarte con Billy en medio de su patrullaje.
Dieciocho… ¿Patrullaje? Ochenta y uno, diecinueve, ochenta, veinte, setenta y nueve, veintiuno, setenta y ocho…
-¿Patrullan en el internado? –veintidós, setenta y siete.
-Tú te topaste con él, cuando viniste hace unos días, deberías saberlo.
Veintitrés, setenta y seis, veinticuatro… ¿La otra vez que vino aquí? ¿Cuándo? ¿Cuándo me había dejado la carta? Entonces me había topado con uno de los dos. Como quería ser partícipe de esa conversación, pero temía meter las patas con el primer novio verdadero que pudiera tener. Tyler me dio una ojeada ceñudo y yo continué contando como loca y a mayor velocidad.
Setenta y cinco, veinticinco, setenta y cuatro, veintiséis, setenta y tres, veintisiete, setenta y dos, veintiocho, setenta y uno, veintinueve, setenta, treinta, sesenta y nueve, treinta y uno, sesenta y ocho, treinta y dos…
Hablaron por un rato en el que yo seguía contando. Intenté prestar atención lo menos posible y así no distraerme con cualquier cosa. Podía parecer infantil, pero el hecho de que Tyler conociera mis más íntimos secretos era perturbador sin importar lo mucho que lo quisiera. Era peor aun cuando mis más íntimos secretos eran las dudas sobre nosotros dos.
Pero, cielos, no quería dudar.
…Cuarenta y siete, cincuenta y tres, cuarenta y ocho, cincuenta y dos, cuarenta y nueve, cincuenta y uno, cincuenta, cincuenta… ya había terminado. Max y Tyler habían estado discutiendo ciertas cosas de las cuales no había oído nada.
Mi vista aun estaba clavada en el suelo cuando los chicos se despidieron.
-Adiós, Clare –murmuró Max.
-Gracias por la advertencia –dije, siendo eso lo único de lo que me había enterado.
Me dirigió una sonrisa y desapareció en el bosque. A seguir patrullando, supongo, o a vigilarme de lejos.
El cuadrado de a más b es igual a, a al cuadrado más el doble de a más b más el cuadrado de b. Comencé a recordar matemáticas luego de que Tyler me mirara exigiendo una respuesta. Se había dado cuenta de mi extraña actitud todo el tiempo, pero no sabía la causa y eso era bueno.
-a^2 + x^2 = (a + x) (a – x)… diferencia de cuadrados…. –comentó- lo sé también, pero no estamos en clases y no tienes ninguna prueba esta semana que yo sepa ¿O sí?
Negué con la cabeza y cambié el tema drásticamente.
-¿Qué decías sobre mi padre antes de…?
-Sé qué intentabas hacer. No querías que el chico leyera tu mente, pero no te preocupes, él no puede hacerlo. Tú confías en mí, y así es más fácil, por eso yo puedo saber qué es lo que piensas. No todos los hombres lobos van a poder invadirte –sonrió- Bob y yo seremos las únicas excepciones. Espero…
Reí tontamente esperando que se tragara la mentira que él mismo había urdido para mí. De todos modos su información resultaba útil. Max no había sabido nada de mi cuenta derecha e inversa mientras hablaba de lo que nunca escuché.
Nos alejamos del bosque acercándonos al internado para colarnos en el comedor. Nadie estaría ahí a esas altas horas de la madrugada. Debían ser cerca de las una y media de la mañana y tenía clases al día siguiente.
Fuimos a sentarnos en la extensión de cemento al final del comedor, lo más alejados del ventanal que pudimos para camuflarnos en las sombras.
Tyler comenzó a hablar.
-Decía de tu padre que… -se rascó la nariz- nunca lo conocimos, quiero decir, no lo vimos nunca con los ojos. Bueno, las cosas solo se ven con los ojos ¿No? –parecía nervioso. No me reí, el tema era demasiado serio para encontrarle gracia a esa extraña analogía- Quiero decir que tu madre nos habló… supimos de ella, porque era amiga de una de las nuestras… y le contó… algo extraño sobre el hombre que la había dejado embarazada. Billy se puso en alerta y nos mandó a vigilarte.
Mi padre había dejado embarazada a mi madre, claro, pero Tyler lo decía con sequedad. Había ido y la había dejado embarazada. Es decir, se había marchado cuando mi madre aun no me daba a luz. Pero yo siempre había creído que había muerto cuando yo era pequeña.
¿Había muerto en realidad?
Los ojos se me llenaron de lágrimas. Nunca me había importado haber sido fruto del amor o no, lo que me incumbía era que luego de eso me hubieran amado a pesar de todo, como a cualquier chico normal. Pero, a mi progenitor nunca le había importado.
¿O no había sabido de mí?
-Si supo de ti. Clare, no sientas lástima de él. Recuerda que por ese hombre has sido vigilada toda tu vida, porque pudo haber sido un demonio y tú eres su hija. Ódialo dese ya, porque vamos tras él, y yo no pensaría en conocerlo antes de acabar con su existencia.
Si, ya lo odiaba. Pero no sería injusto dar mi sentencia antes de siquiera saber su propia versión de los hechos. Tyler me había conocido antes de decidir que yo era inofensiva. ¿Quién me aseguraba que con aquel hombre no sucediera lo mismo?
-Tu madre lo odia…
Al menos le había dejado algo bueno. ¿Yo era algo bueno? Mi madre me quería, me quiere.
-Eres algo estupendo, y claro que te quiere pero él la hiso sufrir.
¿Mi madre le había amado? Claro, tenía que haberse sentido muy decepcionada luego de que la dejara, dolida y sola. Si Tyler dejara de quererme, yo… Avión, Barco, Canoa, Dinosaurio, Elefante, Fuego… vergonzoso e innecesario.
-No dejaré de quererte…
Gato, Hipopótamo, Iguana, Jirafa, Koala, León, Llama, Mamut, Nutria, Ñandú, Oso, Perro, Queque, Ratón, Sapo, Tiburón, Uno, Vaca, Washington, Xilófono, Y, Zorro
Me dirigió una sonrisa.
-Todo el abecedario, muy bien…
Me sonrojé. Había sido estúpido, pero me ponía nerviosa. ¿Me leería la mente todo el tiempo? No podría ni cambiarme de ropa tranquila… ops, ahora me lo estaba imaginando y Tyler contenía una risita.
-No lo haré más entonces… solo era curiosidad.
-¿Lo has hecho desde que fuimos buenos amigos?
-A veces… no siempre. Lo siento.
Sacudí mi cabeza lentamente de lado a lado e intenté no pensar en todas las cosas de las que pudo haberse enterado. Seguramente ya sabía de antes lo mucho que me gustaba y eso era bastante embarazoso… No, no lo podía saber, porque de ser así no se habría sorprendido de mi declaración por chat.
-Está bien –murmuré- Ahora, háblame más sobre mi padre…
Era extraño llamarlo de aquella manera ahora. Siempre había sentido una especie de respeto hacia él porque era mi padre y nunca lo había conocido más que por mi imaginación. Pero ahora sentía que no merecía aquel titulo por mi parte. Había sido un cretino con mi madre.
-¿Él está vivo? –pregunté curiosa.
Apreté fuertemente mi mandíbula sabiendo la respuesta. De algún modo quería que Tyler pudiera contestarme lo contrario.
Pero Tyler asintió.
-Vivito y coleando.
-¿Mamá lo sabe?
-Claro que sí. Ella solo inventó eso para ti. No quería hacerte sufrir contándote sobre el bastardo de padre que habías tenido…
-Que tengo…
Tyler hiso una mueca y asintió nuevamente. El bastardo de padre que tenía ahora, ya no más en el pasado.
Sentía que en cualquier momento vomitaría, pero debía controlarme. Me sentía pésimo. El estomago me dolía sicológicamente solo por haberme enterado de esta horrible verdad y la cabeza comenzaba a darme vueltas sin dar tregua alguna.
Quería salir corriendo del comedor y esconderme bajo las sábanas de mi cama cuando hice la siguiente pregunta.
-¿Porqué se supone que es un demonio? No entiendo a que te refieres con eso… Tyler, ¿Es así como los hombres lobos?
-Creo que tiene nuestras mismas habilidades, pero él conserva su forma humana… Mas no puedo decirte mucho, pues yo no entiendo demasiado sobre esto.
Apreté mis labios conteniendo las lágrimas. A cada segundo me ponía más nerviosa en vez de irme acostumbrando a la idea.
No quería saber más. Pero era necesario ¿No?
-¿Y qué pasó entonces? Luego de que supieran sobre mi pa… sobre ese hombre…
Tyler miró a lo lejos. Yo no veía más que oscuridad, pero él podría descifrar cada uno de los detalles en el lado opuesto de la cafetería si es que no estuviera ido en otra época.
Pestañeó despertando de su recuerdo y bajó la vista a sus manos entrelazadas sobre sus piernas cruzadas a lo indio.
-Billy mandó a dos de sus hombres a vigilarte, luego de que tu padre desapareciera cuando naciste. Ellos fueron los únicos de tus vigilantes que estuvieron en tu contra… fueron asesinados cuando tenías tres años.
-¡¿Asesinados?! –abrí los ojos como platos…
Inmediatamente se cruzó por mi cabeza la imagen de dos hombres sobre una poza de sangre luego de haber sido asesinados por un tipo con cuchilla en mano. Inmediatamente la imagen que respetuosamente había creado en mi cabeza, de mi padre, se volvió bélica y maliciosa.
Tyler seguía asintiendo con cierto dolor. Debió de haber conocido a aquellas personas… y de seguro nadie había podido vengar su muerte. Mi padre debía de seguir rondando por las calles como un libertino sin que nadie le parara los carros.
-Nunca supimos quien pudo haber sido, pero nuestras sospechas se centran en una sola persona. Ya podrás adivinar…
Y claro que había adivinado. Mi padre era el único ser en la tierra con razones suficientes para querer deshacerse de las personas que estaban en contra de la criatura a la que había dado la vida.
O tenía otras razones más importantes, porque ya no podía imaginármelo preocupado por mi integridad. Ya no podía como lo había hecho todo este tiempo. Y me dolía en lo más profundo.
Tyler tomó una de mis manos nuevamente para darme los ánimos que necesitaba, y prosiguió:
-Tuviste dos vigilantes más que abortaron cuando tenías ocho años y otros dos que igualmente se dieron cuenta de tu inocencia cuando tenías trece. Ellos duraron más porque fingieron por más tiempo. Querían protegerte de Billy. Él se ha ganado varias bajas por tu causa. Yo y Molly te vigilamos desde un año antes de que nos conocieras tú a nosotros. Intenté convencer a Billy pero él no oye escusas, simplemente está convencido de que tus genes siempre serán los de aquel hombre.
Tragué saliva.
Ahora que lo pensaba bien, yo si tenía varios de sus genes. No me parecía a mi madre en lo más mínimo hablando físicamente. Ella tenía una nariz grande redonda y tosca, en cambio la mía era fina y muy bonita, su pelo era corto, liso, pajoso y color café anaranjado, en cambio el mío había sido largo, fuerte, liso en un inicio y ondulado al final, y lo peor, era completamente negro. Mi piel pálida ¿Era siquiera comparable con mi morena madre? Y mis ojos azul intenso con unos normales ojos cafés tampoco.
Éramos totalmente diferentes físicamente. Incluso había habido un tiempo en que tuve la certeza de que era adoptada, pero mi carácter como el de ella me habían hecho desistir de aquella conjetura. Teníamos un carácter fuerte, tímido al principio, pero cuando algo nos hacía explotar, explotábamos sin consideración alguna, creando una masacre nuclear.
Entonces, si físicamente me parecía tanto a mi progenitor, era muy posible que hubiera heredado algunos de sus genes “demoníacos”.
Me estremecí.
Si eso se llevaba en las venas de seguro tendría que tener algo similar que aun no hubiera descubierto.
-Y Billy puede tener mucha razón –comenté.
Tyler me miró ceñudo casi iracundo. Se había ofendido con esa pequeña lógica mía. Pero era verdad.
-Ni lo pienses, ni lo sueñes, ni nada… tú eres normal. Buena, ¿Me entiendes?
Asentí titubeante. Me miraba con los ojos chispeantes de cólera. Nunca le había vito así, ni siquiera cuando se había topado con Billy en la playa ni con Max hacía unos minutos. Sentí su mano más fuerte alrededor de la mía y me obligué a recordarle.
-Lo siento, siempre me excedo… soy… demasiado impulsivo. Cada vez que me pongo así te daño. O te aprieto el bazo o la mano y no me doy cuenta ni controlo mi fuerza. Podría romperte un hueso si me distraigo demasiado…
Negué rápidamente con la cabeza.
-Te golpearía antes –bromeé intentando sacarle una sonrisa.
Esperando que verlo sonreír me hiciera sonreír a mí también. Pero no sucedió, simplemente hiso una extraña mueca y masculló entre dientes lo tarde que se nos estaba haciendo. Mañana tenía clases y me estaba desvelando demasiado.
Con tantos sentimientos encontrados ya tan entrada la noche, apenas podría mantener los ojos abiertos mañana por la mañana.
Tomó mi barbilla entre sus enormes, fuertes pero delicados dedos y posó lentamente sus labios en mi boca. Nos faltaba práctica. O Tyler estaba nervioso o nunca había besado a Molly, porque parecía tan inexperto como yo en ese momento.
Nuestros labios estaban secos y me ponía nerviosa querer humedecérmelos teniendo su boca encima de la mía. Intenté disfrutar de aquel raspeo seco y contuve mi lengua dentro.
-Te acompaño hasta tu habitación –murmuró luego.
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